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Me encanta este concepto tan usado en nuestra sociedad actual para definir lo tristes y miserables que somos en nuestra vida.

Y es que la felicidad se está usando de forma inversa en nuestras vidas para determinar lo mucho que te falta para alcanzarla.

Con lo que estar menos lejos que el prójimo de la misma, te asegura una mejor posición en la sociedad.

Es paradójico reflexionar sobre la felicidad cuando además introducimos el término del éxito en la ecuación.

Actualmente con la excusa de uno o en honor al otro, tomamos muchas decisiones en nuestras vidas, que además van acompañadas de otras explicaciones que nos obligan a justificarnos ante

El concepto de “éxito” y “Felicidad” que cada uno se ha formado en su interior.

Y es que es curioso afirmar que nadie se pone de acuerdo en cuál es la definición exacta de ninguno de ellos, ni juntos ni por separado.

Todo sumado a que nos sentimos profundamente acreditados a juzgar a los demás en cualquier momento, vivimos bajo la constante justificación ante nuestros seres queridos, y no tan queridos, para dejar a todo el mundo “feliz”, con nuestra forma de ver la vida o con nuestra forma de actuar en ella frente a distintas situaciones.

En este amplio abanico de personas, que de las cuales debemos obtener su aprobación, subyace la persona más importante de todas, uno mismo.

Me pregunto dónde queda en todo este amalgama de posibilidades, la pobre y triste persona que es la verdadera protagonista y

la única que de verdad sufre ó disfruta las consecuencias de las decisiones tomadas.

Es muy difícil ponerte delante, ponerte de frente ante ti mismo, y respetarte hasta tal punto que no necesites la absoluta aprobación de todo el mundo…

Para eso debes ser un caradura prepotente que haga lo que le plazca, ó un vendedor de tus ideas infalible que convenza al resto por completo, para evitar todas esas amenazas de cosas terribles que ocurrirán, si no sigues a pies juntillas los pasos que te proponen los expertos de tu mundo.

Creo que basta con consensuar a tu alrededor con las 2 ó 3 personas que más quieres en tu vida, y esperar que todos los demás acepten de buen grado tu vida.

Esto lo escribo con una mueca de incredulidad y tristeza porque hasta me sorprende leerlo una y otra vez por imposible que me parece.

¿De verdad no nos damos cuenta de que es imposible contentar a todo el mundo?

Y lo que es más preocupante…. Porqué lo vemos tan claro cuando se trata de nosotros y nos sumamos a los agoreros que tanto nos desesperan y juzgamos y opinamos?

¿No sería mejor animar al valiente, y sólo dar nuestra humilde opinión si se nos pregunta?

De ser así, también podemos decir que estamos de acuerdo con la opción planteada por el otro, ya que debemos suponer que tiene mucha más información que nosotros y podríamos confiar un poco mas en su criterio y en el conocimiento que tiene de sí mismo y de sus posibilidades.

De sus virtudes y limitaciones que sin duda todos tenemos y que de alguna forma sabemos potenciar ó esconder según consideremos.

Creo que necesitamos más apoyo y más comprensión, en lugar de tanta inquisición. Imagina de qué seríamos capaces, si en lugar de desgastar nuestra energía en contentar a quien vuelve a casa con sus cosas tras una charla desmotivadora con nosotros, nos centráramos en entender los sentimientos y emociones de esa persona y le diéramos cierto reconocimiento y ánimo para seguir adelante.

Por retomar un poco el concepto que pretendía ocupar este escrito….. Sobre el tema de la felicidad.

¿Es más exitoso quien es más feliz, ó más feliz quien ha conseguido ser más exitoso?

Estoy seguro que todos pensamos lo mismo sobre las posibles respuestas, que coño es ser feliz o ser exitoso? Lo cual me viene muy bien para plantear mi pensamiento…

¿De verdad es posible que una persona sea feliz?

En mi opinión, una persona puede “estar” feliz en un determinado momento de su vida, de la semana, del mes o del día.

Pero ese estado, es puntual en el tiempo y no una forma de estar en el tiempo. Ya que las condiciones y variables que afectan a ese particular pensamiento, son de hecho sólo eso, variables. Y estas no pueden permanecer inmutables ni constantes, ya que

lo único constante en la vida es el cambio.

Centrémonos pues, en acumular todos los momentos de felicidad que podamos, que sumados entre sí, si nos dan la sensación de ser felices más tiempo, pero que ninguno nos asegura serlo persé.

Así de fácil y así de sencillo, retira esa presión constante y disfruta los momentos, valora las cosas pequeñas que te llenan el corazón, agradece y recréate al máximo….Como me gusta decir y hacer a menudo, respira el momento.

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