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¿Cuál es mi método de trabajo y por qué es efectivo a largo plazo?

Desde el inicio de mi proyecto, muchos antes incluso de que este empezara oficialmente, he tenido claro que el verdadero factor diferencial entre las empresas son las personas. ¿De qué son capaces los equipos humanos formados por integrantes implicados, proactivos y felices?


El Capital Humano es la clave.

Nos estamos refiriendo a equipos de alto rendimiento no tan sólo a efectos de valorar la productividad o resultado de sus acciones. También buscamos identificar los pensamientos, hábitos y comportamientos que conforman la cultura empresarial óptima para que las personas puedan sentir la inspiración suficiente como para tomar partido en un sentido mucho más amplio del habitual dentro de su puesto de trabajo. Si el trabajador cuenta con una visión mucho más holística del negocio y su impacto en él, aumentará por tanto su contribución al resultado global de la empresa.


Dicho esto, el abordaje que suelo proponer en las empresas es aquel que trabaja paralelamente en todos estos aspectos poniendo al trabajador en el centro, con la intención de que este profesional pueda expandir su potencial en todos los sentidos. Y que, sobretodo, lo haga en un entorno favorecedor donde todos los integrantes forman parte de ese escenario potenciador, que anima a la competencia bien entendida entre personas, equipos y departamentos. Buscamos la excelencia y madurez profesional donde sea posible una cultura de feedback, de reuniones eficaces y de contribución al
resultado final optimizado en el proceso.

Las personas deben trabajar en una primera instancia en el autoliderazgo, precedido del autoconocimiento necesario para evaluar el punto de partida. Entender la posición que ocupa cada persona en la organización y que habilidades, competencias tiene, su estilo de comunicación y perfil de personalidad es el primer paso. Posteriormente entramos a identificar cuáles son los roles y responsabilidades que cada cual cree tener dentro de la organización, e incluso manejamos qué expectativas tienen sobre la contribución de los demás miembros del equipo o departamentos.


¿Qué puedo esperar de ellos? Esta es la cuestión más sencilla, ya que todos estamos preparados para responder rápidamente a esta pregunta. Todos tenemos una visión clara de qué deberían estar haciendo los demás para que todo funcione a la perfección. La cuestión que más me gusta trabajar es ¿Qué pueden esperar de ti? ¿Qué crees que esperan los demás de ti?


Añadir el concepto de responsabilidad para contigo y los demás es uno de los primeros pasos para gestionar el autoliderazgo y alejarnos de las excusas que nos mantienen en la mediocridad.


El siguiente paso versa en la puesta en común de esta nueva visión, entre los miembros de una empresa y sus mandos intermedios para que puedan ser puestos en común y generar un escenario de comunicación segura, donde pueda surgir un plan de acción consensuado, donde todos puedan aportar al mismo y ayudarse a mejorar mutuamente. Facilito en este punto concretar exactamente lo que debe trabajarse bajo la premisa del método Kaizen y estableciendo puntos de control para saber que se avanza en el camino correcto. Preguntas del tipo, ¿cómo sabré que lo he conseguido?, ayudan a definir y parametrizar esta evolución de forma más objetiva.


Seguidamente se establecen evaluaciones 360 grados para ayudar a los mandos intermedios a mejorar su desempeño desde la gran información que puede extraerse de estos procesos que ayudan al desarrollo de las competencias de liderazgo de forma dirigida a los que la organización necesita realmente. El principal cliente de un líder son los integrantes del equipo.

En una de las fases finales trabajamos la misión, visión y valores empresariales con la intención de que todo este proceso esté alineado con la cultura empresarial, la imagen que debe tener interna y externamente la empresa para cosechar el éxito que buscamos.

Finalmente trato de tener reuniones de mentoring con todas las personas de la organización para ayudar a integrar esta nueva cultura en las personas.
Por estas razones los cambios son duraderos en el tiempo, porque con el tiempo e iniciado el proceso, ya no hay vuelta atrás. El camino de la excelencia te permite alcanzar horizontes que antes no habías soñado, por eso te animas a seguir descubriendo hasta dónde eres capaz de llegar.

Ahora dime, ¿nadas o chapoteas?

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